Edurne Pasabán


Edurne Pasaban 37 años dedicados en cuerpo y alma a la montaña.

Edurne Pasaban (Tolosa, 1973) no creció pensando que dedicaría su vida a la montaña y sin embargo hoy puede decir orgullosa que es, probablemente, la única española que puede vivir de ella. Este otoño, la tolosarra pone con su nominación como finalista a los premios Príncipe de Asturiaun broche de oro a una temporada en la que no sólo ha terminado con éxito su proyecto vital de ser la primera mujer que pisa la cumbre de los 14 ochomiles del planeta, sino también la primera que ha sido capaz de convencer a propios y extraños de que ella tenía razón.

En su Tolosa natal, Edurne comenzó a salir al monte de jovencita, pero no fue hasta que terminó sus estudios de Ingeniería Técnica Industrial y fundó más tarde su propio negocio -un restaurante y alojamiento de turismo rural, ‘el Abeletxe‘- cuando empezó a enamorarse profundamente de ese sentimiento de vitalidad que le da estar en las montañas.

Empezó a salir al monte con su primo Asier (que en las últimas expediciones ha formado parte de su inseparable equipo), primero en los Pirineos, luego en los Alpes, y poco a poco fue enfrentándose a retos mayores hasta que en 2001 se fue de expedición alEverest, y vino con la cumbre debajo del brazo.

Entrevista a Edurne por la revista “Tiempo”:

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Edurne Pasaban. La Vasca conquista el Kangchenjunga.


Los montañeros sufrieron en un tremendo descenso desde la cumbre.

Edurne Pasaban alcanzó a las 13:30 hora española el campo base del Kangchenjunga, después de haber estado dos días en los campos de altura tras conquistar el Kanchenjunga (8.586), la tercera montaña más alta del planeta. La montañera vasca llegó acompañaEdurne_Pasabanfda de Alex Txikon, Ferrán Latorre, Asier Izaguirre y dos sherpas, extenuada y “algo tocada”, según Oiarzabal, que alcanzó el campo base dos horas antes junto a Oriol Rivas. La líder de la carrera mundial de los ochomiles, tras el Kangchenjunga ya suma 12, intentó aguantar por sus propias fuerzas, pero finalmente y viendo lo castigada que había iniciado ya la ascensión, con afonía, con la garganta inflamada, no tuvo más remedio que tirar del oxígeno artificial tanto en algún momento de la noche como durante toda la bajada de ayer, por lo que la conquista quedará reflejada en las enciclopedias con el añadido de con oxígeno, a pesar de que Edurne subió por sus propios pulmones a la tercera cumbre más alta de planeta. Hasta ahora sólo había tenido que recurrir a las botellas de oxígeno en el Everest.